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viernes, 26 de febrero de 2010

no existe la palabra "imposible"

Esta mañana la palabra “imposible” no existe,
Sí, sin embargo, la cuadratura del círculo,
las verdades lúcidas de la sinrazón
el desapego de la mirada llena
de afecto

Esta mañana la palabra “imposible”
no describe el futuro.
Ni un solo valor sin crédito
existe en la sonrisa
de afecto

Esta mañana sin querer querer
lo quiero todo de la vida,
no admito largas ni promesas
de afecto.

Esta mañana imposible
se acerca un sueño
de palabras , me quedo muda
pero imposible no existe,
sólo por un momento
la ineficacia de la voluntad
para el deseo
se transforma en rito
cotidiano.

Sin sentidos
Sinsentidos
Sí, sentidos
sentidos

miércoles, 17 de febrero de 2010

Desde que soy un desierto

Foto: Victorino García Calderón (Estación de Barca DÁlba)


Desde que soy un desierto,
vigilo las madrugadas obstinadas en las que pierdo frío,
sorprendo sinuosamente mis microscópicas arenas salpicando pieles enamoradas siempre lejos…
Desde que soy un desierto apelo a las corrientes subterráneas,
no entiendo las lluvias milenarias del corazón de la sabana.
Ausento quehaceres para despejar incógnitas y suspiro en vientos desesperados, transformadores de perfiles.
Respiro silbidos de silencios eternos en los que no me reconozco.
Busco presencias desde que soy un desierto.
Ssssilbo, vulnera mi hado, porque no tengo paredes que pintar y tengo vacío el infinito.
Desde que soy un desierto, todo es seco, sin límites, todo horizonte despegado del cielo, perdido, miro
desde que el desierto soy yo y desconozco mis noches
sin luna, porque tengo la imaginada testuz pegada a la yunta del tiempo sin reloj, interminable pesadilla de sueños ciegos.
Desde que soy un desierto y vivo en la alterada egolatría de lo inmenso donde el amor siempre queda un poco más allá.

domingo, 14 de febrero de 2010

Homenaje a Pepe Hierro



Foto: Victorino García Calderón

Cuadernos del Episcopio. Aula de poesía JoséHierro. Todo y Nada. Sonetos en homenaje a José Hierro.

Alucinada claridad del todo

en olvido disperso de la nada.

Agonía preclara, lucha en todo,

abandono del amor, alba en nada.

Interrogo tus párpados, del todo

recojo tus misterios, a la nada

envío tus temores y con todo

resuelvo las cuestiones de la nada.

Revelo los enigmas que con todo

precisan de tu voz contra la nada.

Altero los órdenes sin que todo

vaya en desaliento, entre la nada;

y al fin concluyo sin que para todo

merezca una verdad turbia esta nada.

(La mujer sin referencias)