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jueves, 29 de julio de 2010

Tragedia shakesperiana (leído sakesperiana)


Que no

que no,

silencio.

Acallada, callad

el sonido, los sonidos

de las minúsculas cosas,

de los tiempos.

Remirad, mirad

dentro, dentro, dentro...

Pedid pan

voluntad, volo, nolo,

quiero, no quiero.

Mostrad, demostrad

movimiento.

¡Quietos!

Que no, que no

¡Gritad!

Silencio.

Perpleja tensión:

debo, puedo, quiero...

Tú, tú,tú,tú...

Dentro, dentro, dentro.

lunes, 5 de julio de 2010

INVENTARIO (no es poema, "ni no es poema", ni ná)

Foto: Victorino García



INVENTARIO (En otro tiempo, en otro lugar, de otra manera...)

Las piedras de esta casa me escucharon.
Me vieron crecer.
Son tácitas, complacientes amigas.
Las abracé en tardes oscuras como se abraza un desaliento real cuando no queda sol.
Les impuse mi criterio, cambiaron conmigo, sonreí finalmente sus deformidades, sus colores, el silencio que procuraban a mis reflexiones.
Compartieron conmigo pañales y papillas, lentejas y langostinos, películas, descansos de dormitorio, pasiones y abatimientos, sobre todo compañías: proyectos, lecturas, tántos amigos…
He estado con ellas en soledad siendo muy joven, he crecido con ellas, nadie sabe los secretos que compartimos en la cocina o el dormitorio.



Se aliaron con la madera nudosa de las vigas que cambiaba también su color con los años como yo fui cambiando aunque siga pensando que la gente es buena, que la vida es buena...
Me han hecho afortunada y desgraciada al mismo tiempo en un empeño por existir en ellas y con ellas. Me han negado un afecto o no saben darlo, porque son piedras, ¡si ellas supieran esto! Y me han dado tantas cosas.
Hay muchos objetos entre los muros de esta casa de piedra . Poco a poco conforman un mundo sensible recreado sobre la improvisación de los días, sobre las puntuales necesidades, sobre las ganas de compartir y mejorar.



Cada objeto tiene su espacio y su presencia, es necesario en su escenario porque el mundo parecía estar bien hecho pero hay espacios nunca completos aunque no se note por fuera y sólo unos pocos se atrevan a confirmar este vacío.


Igual que el reflejo mutante en el espejo grande, igual que la luz irrepetible de cada instante, la mano que ofrece las caricias, el labio que ofrece los besos, la presencia que ofrece compañía constante, esas “cosas” que no forman parte del escenario de nuestras vidas son, paradójicamente, “la esencia virtual de nuestro espacio”.
No es fácil pensar que el vacío al fin ha podido. Después de las batallas y los días, cuando yo estaba en las piedras y las piedras en mí, como en los amores perfectos, nos hemos dado cuenta de que no nos pertenecemos, ni ellas a mí, y yo, que en cierta manera me dejé poseer, tampoco les pertenezco.
Planté mis árboles: liquidambar, lagerstroemia, castaño de indias, algunos frutales, un hibisco, un arce sacarino..., hasta un serval , alguna vez lo intenté con un haya pero no se dio. Compré flores todas las primaveras para darle color, puse algunas sombrillas en diferentes veranos… eso no tiene importancia.
Yo no mataré ningún monstruo por estos muros, por estos árboles, ni por nadie, pero no renunciaré por abatimiento. Tendré que ponerme a un lado, seguir por otra vía, llenar otro espacio para que deje de ser una circunstancia, todo en la vida son circunstancias… Nunca vacía y sin nada como si acabara de nacer, porque hay principios que requieren de finales, por fin, de equidad, y este es el caso.
Al fin y al cabo, qué otro inventario puede tener tánto valor cotizable y no cotizable en bolsa, tal vez, la dignidad y la justicia se den la mano con las cuestiones materiales y emocionales en algunos momentos y es, en esos momentos decisivos, en los que uno debe entender que el mañana ya está aliado con el hoy y hay que ganárselo en todos los sentidos, a pesar del corazón. Es decepcionante, no obstante, que la vida nos lleve tánto la contraria o nos dé tánto la razón... ¡vaya usted a saber!

domingo, 4 de julio de 2010

PAN 08 en el 2010

Para más información: www.morille.es

Más solecismos

Foto: Victorino García Calderón (Pan 2009)
Más solecismos:

A sabiendas de los términos
Todo parece explicable
Nada se oculta
Sólo es.

Dudas siempre hay
Cuando uno se despeña
Y cree en el salto al vacío
Y aguarda un buen golpe de agua
Para salvar la vida y perecer ahogado

Soliviantar el ánimo
Arenga irremediable
Para tiempos de crisicambio
Que si quieres te crisicambio un álbum
de pasado por otro de futuro, si quieres, compartimos.

¡Anda! Mira si andaba despistado:
Concluyó la obra sin acabar el primer acto.

La lucidez a veces es una puta vestida de mojigata insoportable.

Reviente el aire y todo el polvo que lleva hoy que tenía un vestido blanco e iba peinada de fiesta con color en la mejilla y suspiros en la oreja. Mira qué mira el aire cuando silba piropos y mueve las faldas y se esconde entre las piernas.

Huele a tormenta fatua , a ozono dicen, pero huele a tormenta y siempre me han gustado las tormentas…

Se quemarán bosques este verano y luego tendrán que repoblarlos, ¡vaya metáfora! ¿no?

Echo de menos el verde, todos los verdes…

No hay improvisación en el éxito, siempre esconde un laaargooo empeñoooo, inteligencia, tiempo y afectoooo.


Has sido más que un sido, te espero en el serás y te ansío en el eres. Magdalenas del sexo convexo 1.

Pan que te quiero pan,
Pan redondo, pan quemao
Pan dulce, pan preñao
Pan que te quiero pan,
Pan duro, pan negro
Pan ácimo, pan.rico
Pan. Pan.
¡Pam, Pam, Pam!

los amores que pasaron y los que no pasaron


Los amores que pasaron y los que no pasaron
Tienen en común haber sobrevivido a los llantos
A las tormentas, a los yugos y a las cebollas
A los arrebatos y a los rebatos,
A los cinceles y pinceles
A los dimes y diretes
A los quebrantos y constructos
A las propias primaveras y a duros inviernos
Los amores que pasaron y los que no pasaron
Tienen en común ser de común acuerdos incompletos,
Indeseados en muchos aspectos, deleznables,
Opíparamente soñados y famélicamente olvidados,
Según algunas fuentes, nunca han sido de cristal las mujeres
Los hombres nunca de acero, nunca sierpe, nunca piedra…
No obstante los amores entre hombres y mujeres (hay tantos amores…) son de roca y agua y se pulen en cascada, sin embargo,
Alguna roca (arista y arisca, nunca arenisca) arrebola el agua, la engulle o la eleva sobre el propio curso de su curso, la golpea, no es fácilmente erosionable,
Los amores que pasaron y los que no pasaron
Tienen en común algunos pasos, los reflejos,
las tibias cadencias que golpean las sienes,
crujientes roces, restallidos ensordecedores, frufrús…
sobre todo tienen en común los pálpitos, las esperas,
los sueños…